Julio, con 55 años, es un bombero que espera su retiro definitivo en un parque de bomberos cerca de Madrid. Lejos de la acción y sus colegas, todavía escucha la voz persistente del bombero en sus entrañas, quemándole lentamente, a fuego lento.
Este video refleja la situación de un bombero con 55 años al que han obligado a pasar a segunda actividad aún estando en condiciones de seguir. La segunda actividad en bomberos es necesaria pero nunca se debería forzar a pasar a esta situación a quien aún tiene las aptitudes psicofísicas. Quien tenga una discapacidad es más entendible, pero aún así lo óptimo sería aprovechar su experiencia. La soledad traumática de dejarlo solo durante años en el almacén, para solo esperar después de muchos años a la jubilación es dura y puede hundirte, o al menos no se asimila. En este vídeo, el mismo protagonista explica su situación, su angustiosa soledad, la pérdida del trabajo habitual después de 36 años de servicio con tus compañeros y amigos…







